La vida me enseñó mucho, a perdonar sin entender porque pasan las cosas,
a amar sin que me amen, a sentir sin que me sientan,
a tolerar sin que me toleren,
pero no me ha enseñado a sobrellevar la soledad,
a vivir sin una caricia, sin un abrazo,
a levantarte a la mañana y no encontrar nadie a tu lado,
a sentirte menos que nada a querer gritar: estoy aquí, que me oigan,
lo que me ha enseñado es a recordar las cosas bellas,
el amor sublime, la mirada tibia
y el acogimiento de tener simplemente la vida,
que ya es mucho pedir puede cambiar algún día,
porque no olvides que amar, sentir,
y sentir que teniendo todo aquello que he escrito
tolerar y perdonar son parte de la misma vida.